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viernes, 22 de abril de 2011

Capitulo VIII, Ayamonte

En la oscuridad más absoluta, unas extrañas voces distorsionadas empezaban a escucharse cada vez mas claras…

-                          ¡Espera aquí!
-                          ¡Tenemos que buscar ayuda!- replicó
-                          ¡Puede que ya hayan ido a buscar ayuda!
-                          ¿¡Comos sabes eso, estas segura!?
-                          ¡Callaos! – gritó una tercera voz en tono suplicante

Se hizo el silencio por unos segundos… e hizo un gran esfuerzo por abrir los ojos para poder ver que pasaba, el cuerpo empezó a sentirlo pesado a medida que intentaba moverlo, cuando por fin pudo abrir los parpados, soltó un gruñido debido al dolor de cabeza tan intenso que empezaba a sentir, vio un cielo oscuro lleno de estrellas, había una gran luna llena flaqueada por copas de árboles que estaban nevados, la luz reflejada por la luna permitía tener algo de visibilidad en la oscuridad, justo en aquel momento empezó a darse cuenta que estaba acostado boca arriba y que habían tenido un accidente, entonces aquella vista maravillosa fue interrumpida por Juan, le llamaba mientras le agitaba los hombros, apareciendo también Gloria.

-                          ¡Marcos!, ¿¡estás bien!?- dijo preocupado.
-                          Si... no me grites por favor, o me estallará la cabeza- dijo mientras se tapaba la cara con un brazo.
-                          ¿Te duele algo?, ¿Puedes levantarte?-  preguntó Gloria
-                          Solo me duele la cabeza, por favor déjenme solo un minuto- respondió.
-                          Marcos, ¿seguro que estas bien?
-                          Si…- respondió una vez más.

Marcos minutos después desde el suelo giró la cabeza y solo logro ver a Juan y Gloria que seguían a su lado, mientras Ken y Laura discutían sobre que hacer queriendo Ken ir a la carretera y Laura quedarse donde estaban, a simple vista parecían estar bien sin embargo sus ropas estaban manchadas de sangre, no lograba ver a los demás y se temió lo peor, había dos cuerpos más tendidos cerca de él, eran Roberto y Sara, no sabía si estaban vivos o muertos.

-                          ¡Pues me largo yo solo!- finalizó Ken que harto de Laura decidió ir solo a la carretera.

Como era una cuesta muy empinada de cinco metros, decidió bordear la pequeña pared de roca, buscando un camino para subir, Laura que estaba de los nervios caminó unos metros y se sentó en una roca tapándose la cara enfurecida, Juan corrió tras él desapareciendo entre los árboles nevados.

Marcos se incorporó por completo y pudo comprobar con detalle que no estaba herido, sorprendentemente ni un solo rasguño a pesar de tener la ropa llena de sangre, Gloría ya estaba intentado calmar a Laura y el autobús siniestrado estaba completamente destrozado, sintió curiosidad de inspeccionarlo.

Andando con dificultad y mareo llegó hasta el autobús y miró dentro de él esperando ver una escena grotesca, sin embargo para su sorpresa dentro del autobús no había absolutamente nadie, los sillones estaban desprendidos del suelo, había también cristales rotos por todos sitios, una pequeña mochila estaba tirada en el suelo al lado del asiento del conductor, la abrió descubriendo un botiquín de primeros auxilios con material medico, bengalas, algo de comida y bebida además de un estuche que debería albergar 4 linternas pero solo había 3, cogió las linternas y las comprobó, recogió todo el equipo y se lo puso sobre la espalda. 

Manchas enormes de sangre adornaban el autobús, mucha sangre, sin embargo ellos no estaban heridos y los heridos de los cuales por lógica procedía esa sangre no estaban allí, ya había visto suficiente y entonces su mente empezó a plantearles muchas preguntas que no encontraban respuesta, pensó que quizás los que estaban concientes antes que él podían responderlas.

Marcos se apartó del autobús y miró a Gloria que estaba sentada en una roca con Laura que no paraba de llorar, Sara y Roberto seguían inconcientes acostados en la nieve, no se le ocurría nada para abrigarlos y no había rastro de ningún otro compañero de treinta que eran.

-                          ¿Donde están los demás?- preguntó Marcos
-                          No lo sé- respondió Gloria en tono de resignación, tenía la cara decaída como si hubiera llorado también hace muy poco.
-                          Esto no es normal, si se fueron, ¿porque no dejaron a nadie aquí con nosotros?
-                          No lo sé- volvió a responder
-                          ¿Por qué esta fuera del autobús Roberto y Sara? ¿Fuisteis vosotros los que nos sacasteis?
-                          No, no sé quien lo hizo, cuando desperté Juan ya estaba conciente y todos los demás estaban fuera del autobús, no sé mas que tu.

Gloria mantuvo silencio y se limitó a mirar el suelo como absorta en otro mundo, era como si ya se hubiese rendido a las dudas, Marcos empezaba a sentirse cada vez mas enfadado con la situación, odiaba los misterios y odiaba sobre todo que mantuvieran silencio a preguntas tan sencillas y no intentasen averiguar que ha pasado, ¿Dónde estaban los demás?, ¿Solo somos siete?, ¿De quienes es la sangre del autobús y de nuestras ropas?, ¿Han ido a buscar ayuda?, ¿Cuánto tiempo llevamos inconcientes? y ¿por qué tuvimos el accidente?, demasiadas dudas que no encontraban una respuesta lógica.

-                          ¡Muy bien!- Respondió Marcos en todo Sarcástico y hurgó en su bolsillo hasta sacar su móvil.
-                          Es inútil, no hay cobertura aquí- dijo Gloria con total seguridad.
-                          ¡Mierda!- Blasfemó Marcos mientras evadía las ganas de estallar el móvil contra el suelo

Realmente no había cobertura y de pronto empezó a caer copos de nieve, pensando en ese momento que las cosas cada vez iban a peor, sacó dos linternas y le entregó una a Gloria.

                                       BOSQUE DE AYAMONTE

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