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viernes, 22 de abril de 2011

Capitulo IX, Bajo Cero

Muy cerca de allí en la pared del barranquillo, Ken se ayudaba con la luz de su móvil para ver mejor, el frío estaba siendo mas intenso a medida que se alejaba.

-                          ¡Ken! ¡Espera!- le grito Juan cuando ya lo estaba alcanzando, Ken se detuvo.
-                          ¿Qué quieres?- respondió Ken de mala manera.
-                          Te acompaño, yo también quiero ver que hay arriba.
-                          Creía que me darías el coñazo como Laura ya que sales con ella... -dijo sonriendo.

A Juan no le hizo gracia aquel comentario, pero había algo que justificaba que sus compañeros creyeran eso, siempre le había gustado Laura, tanto sus virtudes como defectos, el roce durante varios meses había creado el cariño entre los dos, pero por muy unidos que parecieran en clases, nunca habían salido, ni la había besado, no había pasado absolutamente nada, Laura prefería enrollarse con chicos de mejor físico y no le interesaba tener una relación seria, días atrás notó que Laura mostraba especial interés en David, y aunque no fuera su novia, en el fondo le dolía que saliera con otros chicos.

-                          Yo no estoy saliendo con Laura, y tampoco me gusta- respondió herido.
-                          Tío, se te nota mucho que te gusta, pero pasa de ella, es un consejo.
-                          Ken, no quiero hablar de esto, ya te he dicho que no me gusta.
-                          Oks, como quieras… ¿tienes algo que alumbre?.
-                          Esto… si, mi móvil tiene una función de linterna, y alumbra bien.
-                          Perfecto, ve tú delante- ordenó Ken.

Tras un rato caminando con la tenue luz de un móvil vieron un camino que subía a la carretera, ayudándose de las manos subieron apoyándose de las resbaladizas rocas y llegaron hasta la carretera.

En el momento que llegaron comenzó a nevar, Ken miró a ambos lados de la carretera y no vio a nadie, solo oscuridad, ni una sola luz, ni una sola persona, ni un solo vehiculo, caminaron hasta el lugar donde el autobús se había salido de la vía, la valla protectora estaba destrozada y en el suelo había una persona tumbada boca abajo.

-                          ¡Mira!- dijo Ken señalando y echó a correr junto con Juan.
-                          Este es… ¡David!- le reconoció Juan, que inmediatamente le dio la vuelta.

David tenía los ojos cerrados, respiraba con dificultad, estaba tiritando de frío y no podía hablar, no estaba herido pero al igual que todos ellos, tenía la ropa teñida de rojo, a su lado había una linterna, Ken la recogió.

-                          Juan, agárralo por las piernas hay que llevarlo abajo.

          Entre los dos levantaron con cuidado a David, seguía nevando y el frío que hacía era cada vez peor, se tenían que dar prisa, sin camilla, solo con la ayuda de sus brazos David iba a ser difícil de llevar.

             En ese momento Juan vio algo entre los árboles, había alguien de pie allí mirando, Juan se paró y Ken protestó.

-                          ¿Por qué coño te paras?- preguntó Ken enfadado.
-                          Mira, allí hay alguien- dijo Juan sin quitar la vista de los árboles, la voz de Juan temblaba.

Ken miró también y vio a alguien bajito, miraba desde lejos, en medio de los árboles, iba vestido de blanco y permanecía de pie, casi indistinguible entre la oscuridad, no se movía y era raro ver a alguien solo en medio de la nada.

Dejaron a David en el suelo, Ken encendió la linterna y apuntó en su dirección, la figura blanca desapareció en una sola fracción de segundo, Juan y Ken se quedaron mirando unos segundos más buscando aquella figura con los ojos, pero no lograron encontrarla, se volatilizó como por arte de magia, allá en el lugar donde estaba ahora solo había oscuridad, sin embargo tenían la sensación de seguir siendo observados, sintieron un sudor frío y unas ganas insuperables de salir corriendo.

-                          ¡Vamos, vamos! Cojamos a David y larguémonos de aquí- dijo Juan asustado.
-                          Vale, no sé que mierda era eso, aquí ya no hacemos nada, ¡vámonos ya!  - respondió Ken.

                                                                      DAVID


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