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jueves, 26 de mayo de 2011

Capitulo XVII, Voces del pasado

Solo se escuchaba el llanto de un adolescente muerto de miedo, un adolescente que utilizaba la linterna como si fuera un arma, iluminando todo lo que a su vista temblorosa le pareciera moverse, Roberto estaba sentado en el suelo dando la espalda a la puerta que había intentado abrir durante mas de veinte minutos, ahora ya se había dado por vencido,

Gloría que había permanecido en el suelo en la misma posición en la que había caído escupió sangre y se llevó la mano a la boca, despertó y se incorporó lentamente con lagrimas en los ojos, al caer se había golpeado la mandíbula con el suelo y se había mordido el labio, enseguida comprendió que pudo haber sido mucho peor.

Roberto enfocó con la linterna a Gloria que se tapó los ojos al ser deslumbrada.

-                          ¿Gloria?, - Preguntó Roberto que sin esperar respuesta comenzó a llorar de nuevo y se lanzó a abrazar a Gloria.
-                          Roberto… tranquilo… - llegó a decir Gloria mientras lo intentaba apartar.

Gloría había tenido una pesadilla horrible en la cual se había perdido en el Palacio y había sido testigo de cómo uno de sus alumnos moría, sintiéndose ella la responsable de todo, era su profesora y tenía que mantener la compostura, tenía que asegurarse que todos volverían sanos y salvos, miró a su alrededor y no supo donde estaba.

-                          Ayúdame, por favor – suplicó Roberto que fue hasta la puerta por donde habían entrado – ayúdame a abrirla, se ha cerrado y no podemos volver.

Gloría fue hasta la puerta y entre los dos intentaron abrirla pero seguía sin ceder, justo enfrente había una puerta y a la derecha otra más, decidieron comprobarlas y solo estaba abierta la de la derecha, la puerta daba a un pasillo oscuro y sucio.

-                          Roberto, no se puede volver por ahí, la puerta tiene que haberse roto, busquemos otra salida al Hall ¿vale? – Dijo Gloria en todo suave y seguro.

Roberto aceptó, Gloria tenía que llevar el control, tenía que mantener la calma, Roberto era un alumno difícil, que no se sabía controlar y que sin ella, lo mas probable es que se quedase en un rincón esperando ayuda y que no se levantase ni aunque se estuviera muriendo de sed.

Avanzaron por el estrecho pasillo hasta el final, a lo largo del pasillo encontraron dos habitaciones, una de ellas cerrada, la otra estaba abierta y además había una escalera pequeña que llevaba al 2º piso, decidieron cerrarla y continuar explorando el 1º piso, buscando una salida al hall, topándose con otro pasillo aún mas largo que el anterior.

-                          Nos estamos alejando mucho, volvamos – dijo Roberto mientras tiraba del brazo de Gloria hacía atrás.
-                          Ni hablar, tenemos que encontrar una salida y además tenemos que encontrar a los demás. – le reprochó Gloria.
-                          ¿Por qué iban meterse tan adentro?
-                          Pero vimos a Iván entrar….

De pronto unos gritos en busca de ayuda alertaron a Gloria y a Roberto que abrieron los ojos de par en par, y se les puso la piel de gallina.

-                          ¡Por favor!, Quiero salir… dejadme salir, ¡Socorro! – se le escuchaba a alguien mientras lloraba desesperado – Alguien… por favor, lo siento mucho…

Era una voz de un chico, un chico joven que pedía ayuda, quizás porque estaba atrapado, Gloria comenzó a caminar mas rápido, buscando al chico hasta que llegó a la zona central del pasillo lateral izquierdo del palacio, en aquella zona había una intercepción, desde la izquierda llegaba un aire fresco, lo que significaba que el exterior estaba cerca, seguir recto era seguir por el pasillo oscuro hasta alguna parte, y a la derecha había una zona estrecha llena de celdas individuales, la voz provenía de una de las celdas mas lejanas, las celdas emitían mal olor, un mal olor que hizo que Roberto diera unas arcadas.

-                          ¡Gracias a dios!, ¿hay alguien ahí?, por favor dejadme salir, ¡rápido! – la voz se escuchó tan clara y tan cercana que ya Gloria sabía de que celda era.

Gloría avanzó lentamente por el pasillo y estaba a punto de llegar a la celda cuando de pronto se tapó los oídos al escuchar un grito atroz…

-                          Aaaaahhhahahaa, ¡nooo!, ¡¡¡aléjate de mi!!!, ¡me duele!... ughhh ahahaaa – la voz desesperada del chico asustó a Gloría que llegó hasta la celda corriendo e iluminó su interior.

No había nada, la celda estaba vacía, oscura, fría, ni Gloria ni Roberto hablaron, se quedaron mirando a aquella celda, habían escuchado esa voz claramente, una voz de otro mundo, de otro tiempo, en la celda sin que el aire circulara, las cadenas que colgaban del techo se agitaban solas como si alguien las hubiera tocado chocando unas con otras, Gloría dio dos pasos atrás hasta chocar con la pared, se echó las dos manos en la cara y comenzó a llorar.

                                            Celdas del Palacio


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