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viernes, 20 de mayo de 2011

Capitulo XIV, Usurpador

Marcos no había dicho ni una sola palabra cuando había vuelto, caminaba deprisa como impaciente por entrar al palacio, los demás lo siguieron por el puente hasta llegar al pórtico, una enorme puerta entre abierta, su interior era amplio y ruinoso, oscuro y frío, costaba creer que hubiera alguien dentro, y se preguntaban porque Iván había entrado, dejaron atrás la enorme puerta de madera, que posiblemente tiempo atrás hubiera necesitado a seis personas para abrirla y se vieron en el dilema de elegir camino.

Desde el Hall había tres caminos a seguir, el primero era recto por un pasillo hasta la parte central del Palacio, el segundo camino era a la izquierda, era una puerta de muy buen aspecto para el tiempo que llevaba abandonada y el tercer camino era otra puerta a la derecha, esta puerta estaba entreabierta y mostraba otra habitación bastante amplia al otro lado.

-                          ¿Qué hacemos ahora?, no sabemos por donde ha ido, - dijo Gloria preocupada mientras enfocaba con su linterna a un lado y a otro buscando alguna pista.
-                          ¡¡Iván!! – gritó Roberto una y otra vez sin moverse del sitio
-                          ¡No grites! -  replicó Sara que estaba un poco asustada por las características del lugar.
-                          Es mejor separarse, buscaremos por la izquierda y por la derecha, y volveremos en 30 minutos a este lugar, así exploraremos más terreno -  propuso Marcos que permanecía con la linterna apagada y despreocupado.
-                          Está bien, hay que darse prisa, puede que esté herido y necesite ayuda, Roberto irá conmigo y contigo irá Sara, tened cuidado – dijo Gloría mientras se dirigía a la izquierda y habría la puerta sin problemas.

Gloria parecía tener prisas por encontrar a su alumno y se marchó rápido por la puerta de la izquierda dejando a Marcos y Sara solos en el Hall, Marcos agarró de la mano a Sara que se sorprendió de la confianza de Marcos y la llevó hasta la puerta media abierta de la derecha, allí soltó su mano.

-                          No te preocupes, es fácil acostumbrarse a estos lugares – dijo sonriendo.

Sara cruzó la puerta con Marcos y le pidió a Marcos que encendiera su linterna, tenía miedo a la oscuridad, pero marcos no la encendió.

-                          Lo siento Sara, está rota, pero no te preocupes, confía en mi, no te perderás, no te separes de mi, dijo mientras la cogió de la mano otra vez y tiraba suavemente de ella

Sara se sintió un poco más segura con las palabras de Marcos y dejaron atrás el Hall del palacio.

Una corriente de aire inesperada y que no podía provenir de ningún sitio sorprendió a Roberto y a Gloria, cerrando de un sonoro golpe la puerta por donde habían pasado, Roberto sorprendido y temiendo haberse quedado encerrado, se dio media vuelta y corrió hasta la puerta, pero no pudo abrirla, empezó a golpearla y a llamar a gritos a Marcos y Sara, pero no obtuvo respuesta, de pronto escuchó un golpe fuerte detrás de él, Gloría había caído al suelo, parecía haber sufrido un desvanecimiento, Roberto no fue en su ayuda, sino que continuó golpeando la puerta, y gritando, hasta que no pudo más y comenzó a llorar de miedo.

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