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sábado, 21 de mayo de 2011

Capitulo XVI, Sara

Las habitaciones mostraban un aspecto sucio, polvoriento y tenebroso, aún mas en la oscuridad, pero Marcos permanecía cerca de Sara y la guiaba por las habitaciones a paso ligero y sin apenas detenerse en observarlas, los ruidos al crujir la madera asustaban y a veces parecía que la madera crujía por detrás de ellos en algún lugar, como si alguien les siguiera de cerca, abrieron una puerta y otra más, hasta llegar a un pasillo, caminaron hasta la primera intercepción y giraron a la izquierda sin ni siquiera pensar en las demás opciones.

-                          Marcos ¿te pasa algo? – preguntó Sara mientras le acariciaba el brazo.

Marcos se detuvo y miró a su alrededor, luego a ella y le respondió que todo iba bien, que estaban cerca.

-                          ¿Cerca de donde? – preguntó Sara extrañada
-                          De tu habitación – dijo mientras sonreía

Sara se quedó sorprendida por una respuesta tan absurda y Marcos siguió caminando por un pasillo muy largo y más amplio que el anterior.

-                          Sara dime, ¿eres virgen? – preguntó con total naturalidad.

Sara se detuvo y se molestó por la pregunta, no sabía a que venía eso, Marcos también se detuvo y se la quedó mirando esperando la respuesta, Sara estaba decepcionada con Marcos, no era como ella pensaba.

-                          ¿Qué coño te pasa?, ¿Porque me preguntas eso? – Dijo enfadada.
-                          Ya veo… así que no lo eres, déjame pensar… perdiste tu virginidad… en los carnavales de este año, con David, no me extraña es el más guapo, para que necesitas más ¿verdad?.

Sara estaba sorprendida, era cierto, se había enrollado con David en su coche estando borracha, y a pesar de ser tan tímida y dar prioridad a los sentimientos, había tenido sexo con David, sin compromiso y sin que nadie se enterase, lo que le hizo suponer que David se lo había contado a Marcos.

-                          Te has quedado callada de pronto… ¿que problema hay? – preguntó Marcos con una sonrisa de oreja a oreja.
-                          No tengo que dar explicaciones a nadie, esto es entre yo y David. – dijo Sara con voz triste.
-                          ¿Entre tu y David?... aaahh si… ¿que me dices de Laura entonces?, ¿sabes que está interesada en David?
-                          A ella le gusta Juan, pero no quiere herirle, porque no está segura – respondió rápido
-                          En el fondo sabes que Laura, aunque parezca madura, es una niña que no sabe que quiere, como tu, las niñas ven la realidad con sus ojos, no con su corazón, por eso hacen lo contrario a lo que dicen.
-                          Me has decepcionado, pensaba otra cosa de ti, me caías bien, pero así eres en realidad… - dijo decepcionada.
-                          Ohhh vaya… te empezaba a gustar ¿verdad?, aún así las confianzas con David me dan asco, ¿que te hace pensar que un chico quiera algo serio  contigo si no eres capaz de mantener las piernas cerradas en una fiesta?

Sara se le salió unas lagrimas y sintió que iba a empezar a llorar, no comprendía como sabía todo eso, Marcos estaba llegando muy lejos y sintió un odio hacia el en aquel momento, Marcos dio unos pasos largos hacía una de las puertas del pasillo, y la abrió saliendo una luz muy fuerte del interior que iluminó parte del pasillo.

-                          Aquí está tu habitación, como te dije, mira dentro. – dijo Marcos indiferente, - ¿Sabes?, Es una lastima que no seas virgen, pero aún podemos utilizarte...

Sara no podía creer lo que estaba viendo cuando la curiosidad pudo mas que ella, pudo ver su propia habitación y una ventana que daba al edificio del frente, su cama, su escritorio, su ordenador, las paredes pintadas de amarillo flojo, sus fotos, sus libros… su mente no era capaz de entender lo que veía, Sara se dio la vuelta asustada, quería volver, ya había pasado mucho tiempo y seguro que Roberto y Gloria estaban en el hall, le arrebató la linterna a Marcos y la encendió.

La linterna no estaba rota como había dicho Marcos, nada mas encender la linterna miró atrás y Marcos no estaba, no había nada, solo oscuridad, Marcos se había volatilizado, y su habitación también, ahora era una simple habitación vacía y oscura, Sara comenzó a respirar rápido y a ponerme muy nerviosa, las lagrimas le recorrían las mejillas,  sus manos y sus piernas templaban.

Se escuchaban ruidos y voces que la llamaban, voces de hombres, mujeres y niños que cada vez se escuchaban más claros.

- Saraaaa, ven con nosotros...
- Al fin...
- Hemos venido a buscarte... acercate...


Parecía no tener voz, era incapaz de gritar, sintió una presencia detrás suyo, algo la sujetó por los hombros y el corazón casi se le salió del pecho, fue arrastrada con una fuerza brutal, en el pasillo ahora no había nadie, solo oscuridad, silencio y una linterna rota por caer al suelo, Sara había desaparecido.

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