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miércoles, 27 de julio de 2011

Capitulo XXIV, ¿Qué está pasando?


La nieve que caía despacio y serenamente, estaba ya acumulándose sobre la ropa de David que seguía tumbado boca arriba, respiraba tranquilo y tenía la vista fijada en el cielo, absorto de todo pensamiento, como estando en otro mundo ajeno a la realidad, Laura se sentía aliviada de no presenciar otra muerte, sentada junto a David, miraba hacía delante con la misma vista perdida, pero a diferencia de David, ella si pensaba en Juan, en como podía haber muerto de esa forma tan triste, sintió un escalofrío y una pena enorme cuando recordó como la había mirado, quiso llorar de nuevo pero hizo todo lo posible para no hacerlo otra vez.

Marcos estaba sentado frente a ellos y los miraba fijamente, aún sostenía la tabla en la mano, y miraba seguido hacía el pórtico, esperando ver cualquier cosa, cualquier movimiento, entonces recordó…

-         ¿Dónde está Juan? – preguntó Marcos, mirando a Laura

Laura se puso nerviosa por la pregunta, y se quedó en silencio sin decir nada, no sabía que decir, David al ver a Laura en apuros levantó la cabeza y habló por ella.

-         El muy idiota, se separó para explorar por su cuenta, y creo que se perdió – respondió David en tono tranquilo.

Laura lanzó una mirada fulminante a David, pero éste ni se inmutó, Marcos lanzó entonces otra pregunta que los puso esta vez nerviosos a los dos.

-         Si se fue a explorar y se perdió ¿por qué tenéis su linterna?

David no supo que contestar a eso, pensó en la linternita del móvil pero luego recordó la linterna que Juan encontró en el pasillo cerca de las escaleras.

-         Cerca de las escaleras del pasillo de la derecha, por donde fuimos, había en el suelo una linterna, teníamos dos.

Marcos pensó que la linterna del suelo podía pertenecerle a personas que entraron antes que ellos, Gloria, Roberto o Sara, tenía mas preguntas y necesitaba respuestas

-         ¿Habéis visto a Ken y Gloria?
-         ¿Encontrasteis a Gloria? – se apresuró Laura
-         Si… Ken y yo la encontramos al otro lado del palacio, pasando los pasillos interiores.
-         ¿Y donde está Ken?
-         Por eso pregunté, se supone que los dos estarían esperando en el pórtico.

Laura recordó los gritos provenientes del pórtico y la voz de lo que creían era Ken…

-         Cuando volvíamos al pórtico escuchamos gritos, de dos personas una mujer y un chico, la voz del chico, era como la de Ken, creíamos que era él, pero no le hemos dado importancia porque al llegar al pórtico no había nada.

Marcos se puso en pie, y empezó a caminar de un lado a otro nervioso, miraba la entrada como si quisiera entrar, pero no se decidía.

-         ¿Habéis visto algo raro, alguna persona extraña, ruidos raros…?
-         No, nada, ¿por que?
-         Si os lo cuento no me vais a creer, pero creo que hay fantasmas.

David sonrió y se tumbó de nuevo, Laura no podía creerse que hablase enserio.

-         Marcos… el palacio es enorme, se habrán perdido, casi nos perdemos nosotros, además se cae a pedazos y por eso habrá todo tipo de ruidos. – aseguró Laura
-         ¡¡No me vengas con eso!!, ¡¡se perfectamente lo que vi!!
-         ¿Qué viste exactamente?, no me digas que salimos corriendo con tablas por nada, he estado a punto de palmarla. – preguntó David desde el suelo.
-         ¿Qué he visto?... vale… - suspiró, trago saliva y miró al palacio con el ceño fruncido – encontramos a Gloria pero ha vuelto a desaparecer, esta vez con Ken, he visto a Sara en el sótano del palacio, no tenía ojos, me ha intentado matar, y luego parecía no ser ella sino otra cosa, me ha salvado la vida un chico que parece no haber pisado una tienda de ropa en mas de 400 años, y he escuchado los gritos desesperados de cientos de personas mientras escapaba…

David apartó el brazo de la cara y miró a Marcos como si estuviera loco, ahora incluso le daba miedo que tuviera una tabla, se puso en pie, y por la mente se le pasó la posibilidad de que se hubiera peleado con Ken y estuviera mintiendo, de ahí los gritos que escuchó antes, Laura se quedó en blanco hasta que dijo algo para tranquilizarlo.

-         Deberíamos esperar a que llegue ayuda, nos estarán buscando, es mejor no movernos de aquí. – intentó convencerle Laura

Marcos no se dio la vuelta y siguió mirando el palacio en silencio, bajó la mirada y miró su reloj, el tiempo había pasado rápido, sin darse cuenta eran ya las 12:35, era aún de noche, embozó una sonrisa y suspiró, si era una pesadilla, ya estaba llegando muy lejos y era demasiado real, se desabrochó su reloj y lo dejó caer al suelo, agarró la tabla con mas fuerza y empezó a caminar con determinación de nuevo al interior del palacio.

-         ¿A donde vas? – preguntó Laura levantándose rápidamente.
-         A buscar respuestas…

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